carta de la librera

Una negra muy negra  de autor negro y una negra muy negra de autor blanco. 

Los reyes del jaco, Vern E. Smith y Los amigos de Eddie Coyle, George V Higgins.

 

Después de mis dulces recomendaciones de hace unos días  me moría de ganas de sugerirles algo un poco más fuerte. Si aquellas recomendaciones podían compararse a un nada desdeñable Tom Collins, estas serían toda una botella de Jack Daniel’s.

La primera, Los reyes del jaco,  todavía huele a tinta, no lleva ni un mes en la librería y no entiendo como aún quedan ejemplares. Bueno, sí lo entiendo, pero ahora no se lo voy a contar. No me extraña que sea una novela de culto en Estados Unidos desde su publicación en 1974. No me extraña que sea el libro de cabecera de Richard Price, George Pelecanos o David Simon  ( The Wire).  Tampoco me extraña que hasta ahora a nadie se le haya ocurrido publicarla. Pero por suerte siempre, y digo siempre, quedaran escritores, libreros, lectores y editores tan raros, por escasos, como Sajalín, en el caso de Los reyes del jaco ,  o Libros del  Asteroide en el de Los amigos de Eddie Coyle.

Detroit, 1972. En los suburbios pobres de la ciudad con mayor índice de criminalidad de los Estados Unidos, los traficantes de droga se pavonean al volante de Cadillacs, Fleetwoods,  de vivos colores totalmente personalizados, lucen exuberantes peinados  afro, abrigos de visón, chinchilla, o leopardo  por valor de cientos de dólares;  bajo el abrigo, Magnums del 357 o del 45. Lennie Jack, veterano de Vietnam de veintiséis años, quiere hacerse sitio en el negocio de la heroína y planea desbancar al temido Willis McDaniel, el mayor capo de la zona oeste. Para ello cuenta con la ayuda de Joe Rojo, un chico de veintiún años con un notable historial delictivo, y de otros beneficiarios del tráfico de droga deseosos de forzar esta suerte de relevo generacional. Lennie Jack sabe que la apuesta es a un único número: contra McDaniel, fallar el tiro significa acabar en el maletero de un coche con dos balazos en la cabeza. El detective Al Lewis y el teniente Boone, tras la pista de Lennie Jack, esperarán a que se presente la mejor oportunidad de cazar al pez más gordo.

Como también hiciera Chester Himes esta es  una novela negra protagonizada por negros, sin una gota de humor, ni negro ni blanco. Una novela que refleja un segmento de la sociedad que surgió después de los años sesenta, después de los tiempos de lucha por los derechos civiles y del surgimiento de los Panteras Negras.  Transcurre en dos intensas semanas y tiene unas correctísimas 267páginas. Les sugiero que la lean como yo, de un tirón y acompañados  por su banda sonora:

Mazing Grace Aretha Franklin 1972,”What’s Going On”, Marvin Gaye 1970, la  “musica suave y quejumbrosa de Al Green”, y evidentemente,  de Jimi Hendrix.

 

La segunda  es Los amigos de Eddie Coyle de  George V Higgins.

George V. Higgins  escribió Los amigos de Eddie Coyle en 1970. De nuevo los años setenta. Libros del Asteroide publicó esta extraordinaria, imprescindible y contundente novela negra en el 2011 pero todavía podrán encontrarla en alguna buena librería mientras queden buenas librerías.  Si algún lector de novela negra no la leyó en su momento me agradecerá  que le recuerde que no debe perdérsela.  Tiene un buen  prólogo de Dennis Lehane y sobre todo notaremos el lujo de poder  leerla en una traducción de los maestros de la traducción que fueron Montserrat Gurguí y Hernán Sabaté, desaparecidos hace unos pocos años (fueron también los traductores preferidos por James Ellroy).

George V. Higgins es un autor de aquellos que podríamos llamar malditos. Escribió una de las grandes novelas negras de la historia y casi nadie lo conoce. Todo un triunfo.

A este autor poco le interesan las descripciones ni  las tramas con sorpresa final.  Ni los héroes de ningún tipo. Retrata lo nunca escrito sobre los bajos fondos  de Boston. Realismo puro.  Historias de tipos que roban, trafican, secuestran y matan, porque es lo que saben hacer. Y ni siquiera eso lo hacen bien del todo.

Como Los reyes del jaco, esta es otra novela de ritmo imparable y este es otro de los motivos por los  que he pensado  en  sugerirles las dos.

 

En el Boston de finales de los sesenta las actividades de la mafia y los Panteras Negras son dos de las cuestiones que más preocupan a la policía. Eddie Coyle, un delincuente de poca monta con buenas conexiones, se enfrenta a una condena de tres años por contrabando y su única oportunidad para evitar la cárcel es entregarle a la policía un pez gordo. ¿A quién de los pistoleros, matones y ladrones que conoce delatará? Pero Eddie también tiene que comer y, mientras se lo piensa, se convertirá en proveedor de armas para una banda de atracadores.

 

En 1972, The Friends of Eddie Coyle,  tuvo una versión cinematográfica que aquí se llamó El confidente  y que protagonizó un Robert Mitchum maduro. Un Eddie Coyle muy convincente.

 

Buena lectura

Montse Clavé/ librera

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