Daniel Vázquez Sallés,Manolo, sus lectores y amigos en un momento feliz

Los sábados siempre se inician lentos en La Barceloneta. Un poco gris el cielo, y los bares y los libreros preguntándose si las amenazas de lluvia se concretarían.

Después de recoger los mejillones (esta vez seis kilos), en la librería Miles Davis o Chet Baker dejaban sus sonidos al Tatuaje de Doña Concha Piquer o el Amar y vivir de Antonio Machin.

En la Biblioteca La Fraternidad (como nos gusta este desfasado nombre), se presentaban las últimas publicaciones, digitales o en papel, sobre Manuel Vázquez Montalbán y sus últimos editores hablaban de qué es editar hoy en, la segunda década del siglo la prolífica y variada obra del creador de Pepe Carvalho.

En la librería, en la pequeña mesa de entrada, un cucurucho de aceitunas negras, y un poco de pan blanco, recordando el rosebud de Manolo.

Las mesas de novedades esta vez no tenían novedades. Vazquez Montalbán y Markaris, Pepe Carvalho y Kostas Jaritos compartiendo espacios. Aunque Carvalho sigue mirando de reojo a Kostas Karitos. Un policía siempre es un policía, para alguien que ha nacido en el Barrio Chino.

Daniel Vázquez Sallés, vino muy pronto,  para ocupar la trastienda de la librería, es decir, la cocina, para grabar para Orbyt y hacer alguna entrevista más, hasta que comenzó a venir la gente, y más gente, y tuvo que repartir besos y abrazos.

Mientras, las imágenes mudas de la tele de la librería nos mostraban a Romy Schneider y Michel Piccoli en Las cosas de la vida , de Claude Sautet , una de las peliculas preferidas de Daniel Vázquez.

Se acercaba la hora de la presentación de Recuerdos sin retorno. Para Manuel Vázquez Montalbán y la librería se iba llenando de gozosa, cariñosa y nostálgica humanidad.

En la calle, Jaume y Vicenç ya tenían preparadas las mesas de bebedades, y sobre ella la ginebra, la angostura, el sifón, el vermut, las olivas ensartadas, las rodajas de naranja para preparar uno de los vermuts que le gustaban a Manolo.

La librera, como siempre, tomó la decisión. No cabíamos en la librería. El librero la  “desalojó” para que todos ocupáramos la calle. A la calle, que ya es hora de pasearnos a cuerpo, que decía Celaya.

Aunque esta vez no paseamos, sino que nos aglomeramos alrededor de Daniel Vázquez Sallés y su hermano, Georges Tyras. Georges  dice que siempre le “censuramos” en la librería porque le pedimos que su parlamento sea corto. Lo mismo que le dijimos esta vez, y su presentación inicial fue muy corta . ”este libro es una joya”. Pero ante las protestas de las cerca de doscientas personas que estábamos en la calle, siguió explicando las maravillas de contenido pero también de forma, de calidad literaria, de lenguaje preciso y concreto, y termino con dos citas cortas del Recuerdos sin retorno.

Daniel Vázquez explicó que utilizaría el castellano, porque era en castellano como hablaba con su padre. Realizó un homenaje a Manuel Fernández Cuesta el Editor fallecido en Julio pasado y que fue el que le insistió en que escribiera este texto. “Cuando lo comentamos, regresé a casa a revisar lo que hacia algunos años había escrito y guardado en un cajón. Lo leí, era muy malo. Pero me puse a trabajar de nuevo, con la colaboración del editor, y este libro es el resultado”.

La sombra ocupaba el trozo de calle donde se había refugiado el numeroso público lleno de críticos literarios, agentes literarias, editores, catedráticos de todo tipo y condición, periodistas,… pero sobre todo amigos y lectores. Buenos lectores. El sol sólo caía sobre Daniel Vázquez, Georges Tyras y la barra de bar improvisada, lo que hizo que el librero ejerciera de “sostenedor de paraguas-sombrilla”.

Jaume, el responsable del vecino bar Jai-Ca explico que el primer trabajo de Manuel Vázquez Montalbán era ir y subir por los pisos de La Barceloneta cobrando “los muertos”, es decir las cuotas del seguro de entierro que toda familia pagaba con prioridad a otros gastos.

Explicó que el vermut que después degustaríamos, era el que Vázquez Montalbán tomaba en el bar Jai-Ca cuando venía por La Barceloneta.

Georges Tyras, como todos nosotros, levantó su vaso, y brindó ¡Por la caída del régimen!

Daniel Vazquez Sallés se sentó en un rincón a coger agujetas de tanto firmar, los demás a compartir recuerdos, sonrisas y promesa de futuro, a imaginar lo que pudo haber sido y no fue.

Los libreros, rodeados del grupo de voluntarios que siempre les ayudan, pensando que sus miedos eran infundados. Que el homenaje a Manuel Vázquez Montalbán le habría gustado a él, y que había estado a la altura de lo que él se merecía.

BLOG-CARRER-cARVAL-10 PARAGUAS-BLOG

l-Vicens-forner-blocfoto de Vicenç Forner

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El Vermut ofrecido por Jaume del bar Jai-ca, el que le gustaba a Manolo Vázquez Montalbán. Con un trozo de naranja, pincho de aceitunas rellenas, unas gotas de angostura y otras tantas de ginebra.

BAR-BLOG

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foto de Vicenç Forner

DANI-CUINA-BLOC

El autor Daniel Vázquez Sallés en la cocina de Negra y Criminal que tantos secretos guarda.

con Matías Néspolo, Georges Tyras y la librera

cocina-criminal

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2 pensamientos en “Daniel Vázquez Sallés,Manolo, sus lectores y amigos en un momento feliz

  1. Van ser-hi unes amigues del QL i ens ho vam passar molt bé. Dilluns ens torneu a tenir al carrer de la Sal per que el gran (en tots els aspectes) Markaris, ens signe el seu últim llibre.

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