Desde Semana Negra, RESISTENCIA, CAMBIO Y UNA DOSIS DE MÁRKARIS

paco y markaris

Foto Semana Negra: El pueblo de Gijón abarrotó la Carpa del Encuentro durante el encuentro con Petros Márkaris. Blanca M. García

¿Aún es, estimado lector, de los que creen que nada podemos hacer los ciudadanos ante la crisis? Si es así, es que no ha reflexionado lo suficiente sobre el titular de este texto, que no hace otra cosa que limitarse a reproducir algunas de las conclusiones que ayer desveló el escritor turco de nacionalidad griega Petros Márkaris (Estambul, 1937) en su cita con el público de la Semana Negra desde la Carpa del Encuentro.

Ante una sala abarrotada que demostraba que a los españoles les preocupa algo más que el fútbol y los programas televisivos de contenido rosa, Márkaris habló largo y tendido sobre los problemas económicos de Grecia y su Trilogía de la crisis, motivo suficiente para dar algunas de las claves del problema que también sufre España y los métodos de respuesta que puede adoptar cualquier ciudadano normal. «Si un pueblo quiere luchar, tiene que buscar las herramientas para hacerlo», opina el creador del personaje del comisario Kostas Jaritos, protagonista de todas sus novelas. «Las manifestaciones son formas de resistencia, pero no son las únicas», dijo, y añadió: «Los ciudadanos que tienen pisos vacíos pueden ponerlos a disposición de la gente que no tiene casa». Otro de los ejemplos que puso fue el de los jóvenes griegos con alguna licenciatura o diplomatura que han empezado a trasladarse a los barrios más desfavorecidos de ese país para dar clases gratuitas a los desempleados que permitan mejorar su formación y, por tanto, sus posibilidades de encontrar trabajo en el futuro.

A juicio de Petros Márkaris, gestos como éstos de generosidad permiten que, poco a poco, lleguen los cambios, aunque advirtió a los políticos que es imposible subsanar errores con mentiras. «Eso ha hecho que a la decepción del pueblo griego se uniera la pérdida de confianza en la clase política». A su cita, Paco Camarasa, encargado de conducir el encuentro junto a Víctor García Guerrero, agregó una puntualización: «Los políticos están cada vez más sordos».

Márkaris aprovechó el encuentro para explicar que los primeros indicios de la crisis en Grecia empezaron en el año 2009, tras las deudas contraídas por el Gobierno entre 2004 y 2009 debido a la celebración de los Juegos Olímpicos. El autor dijo haberse mostrado siempre contrario a un proyecto que «superaba con creces las posibilidades económicas del país» y favorecía «el clientelismo de ciertos grupos». La denuncia de este «clientelismo» la dejó plasmada a través de su novela Suicidio perfecto (2003).

Según relató, la respuesta del por entonces Gobierno griego no fue otra que la de echar balones fuera y apelar a la intervención de los enviados de la Troika —Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea— para que fueran otros los responsables de las decisiones que se tomaban respecto al país. «El problema de la Comisión Europea es que, cuando hay una crisis, necesita el consenso de todos los países que la forman, lo que provoca que resuelva menos en más tiempo. Esta fórmula no es eficaz». Con la intención de poner de relieve los problemas morales de la crisis, Petros Márkaris alumbró la trilogía que  componen Con el agua al cuello (2010), Liquidación final (2011) y Pan, educación y libertad, que tiene previsto presentar en septiembre de este año. En la primera novela, el comisario Jaritos desentraña los asesinatos de banqueros; en la segunda narra los crímenes de los empresarios que pudieron beneficiarse de la corrupción; y en esta tercera entrega explicó la obra se centra en las personas que optaron por quedarse en su país y luchar. «El Estado griego es la única mafia que, en lugar de prosperar, ha ido a la quiebra», indicó.

Durante su intervención, el autor de crítica social, política y moral también habló sobre la falta de preocupación que tuvo el ejecutivo griego hacia el colectivo de inmigrantes, formado por nada menos que por 1,5 millones de personas, lo que ha hecho que un nuevo partido de ideología neonazi haya llegado a convertirse en la tercera fuerza más votada del país. «Los griegos, desilusionados, votan en contra del sistema existente, y eso está generando un racismo muy severo».

Esta es la tercera vez que Petros Márkaris visita la Semana Negra de Gijón. La diferencia es que, si hace cuatro años lo hizo como un invitado desconocido que venía a presentar su novela Muerte en Estambul(2008), en esta ocasión lo hace en calidad de «refugiado de la crisis». Pese a que esperó a cumplir los sesenta años para dar rienda suelta a su espíritu literario, Márkaris es autor, junto a los tres libros de la mencionada Trilogía de la crisis, de cinco novelas y una recopilación de relatos. Entre estos trabajos figuran Noticias de la noche (1995), Defensa cerrada (1998), Un caso del comisario Jaritos y otros relatos clandestinos (2005) y El accionista mayoritario (2006).

Para Paco Camarasa, «hay escritores que escriben muy bien y son malas personas, como Mario Vargas Llosa»,  «escritores que escriben bien y son grandes personas, como Petros Márkaris».

Blanca M. García

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