El concurso más veterano, Petros Markaris y Cosecha Roja ( el bar librería)

Les adjuntamos las bases del concurso de relatos más veterano, el que convoca la Semana Negra de Gijón, junto al Ateneo Obrero de Gijón. Los finalistas son publicados cada día en el A Quemarropa, el diario de la Semana Negra. Y en los relatos de este concurso leímos por primera vez a Lorenzo Lunar, Rodolfo Pérez Valero, Rebeca Murga, Marcos Tarre, y tantos y tantos otros. No tarden mucho en mandar su relato.

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Asociación Semana Negra. Apdo. de Correos 271. 33280 Gijón. org@semananegra.org
CONVOCATORIA PARA EL XXVI CONCURSO INTERNACIONAL DE RELATOS POLICÍACOS SEMANA NEGRA 2013

La Semana Negra y el Ateneo Obrero de Gijón convocan el XXVI Concurso Internacional de Relatos Policíacos que se regirá por las siguientes

BASES 1. Los textos estarán redactados en español y deben ser originales e inéditos. 2. Todos los trabajos deberán tener una extensión máxima de 3000 palabras (equivalente a seis páginas a doble espacio). Se admitirán como máximo dos relatos por autor. 3. Los trabajos, que no podrán llevar firma ni señal alguna que delate su procedencia, habrán de enviarse por triplicado (en caso de envío por correo ordinario) y haciendo constar en el encabezamiento el título elegido al Apartado de Correos 271 33280 Gijón, ESPAÑA en un sobre cerrado en cuyo exterior se indique «Para el XXVI Concurso Internacional de Relatos Policíacos». El envío deberá ir acompañado de otro sobre cerrado en cuyo exterior figure exclusivamente el título del re-lato y en cuyo interior se harán constar los siguientes datos del partici-pante: nombre, apellidos, dirección postal, teléfono y dirección de correo electrónico. Los textos podrán entregarse, asimismo, a través de correo electrónico. En este caso, deberán enviarse, mediante una única copia, en un mensaje a la dirección relatos@semananegra.org, en cuyo «Asunto» figure exclusiva-mente el título del relato; este se adjuntará en un archivo, en formato Word, que llevará como nombre el mismo título del relato. Por cada relato enviado, el participante deberá enviar otro mensaje a la di-rección plicas@semananegra.org, en cuyo «Asunto» figure el título del re-lato, y en el que se adjuntará un archivo, en formato Word, que llevará como nombre el mismo título del relato y que incluirá los datos personales y de contacto del autor: nombre, apellidos, dirección postal, teléfono y di-rección de correo electrónico. Los participantes que opten por enviar sus trabajos mediante este sistema deberán hacerlo desde cuentas de correo que no permitan conocer, en ningún caso, la identidad del remitente.

El plazo de admisión finalizará el 8 de junio del 2013. Se admitirán los trabajos que hayan sido certificados en correos hasta esa fecha o enviados a través de correo electrónico hasta la misma fecha límite. 5. Se establecen tres premios: un primer premio de 1000 euros y dos accé-sits de 150 euros cada uno. De este importe se descontarán los impues-tos correspondientes. 6. La Semana Negra se reserva el derecho de publicar los relatos premiados, sin que los autores perciban por ello derecho alguno, quedando solo obli-gada a citar el nombre del autor. 7. El jurado estará compuesto por tres escritores o críticos participantes en la Semana Negra. 8. El jurado podrá declarar desiertos los premios si, a su juicio, las obras pre-sentadas no reúnen la calidad necesaria. 9. La organización no se compromete a la devolución de los originales. 10. La participación en este concurso supone la aceptación, sin excepciones, de las presentes bases.

Y si lo suyo son los microrrelatos entre en la web de la Biblioteca Joan Oliva de Vilanova, que organiza dos concursos

http://www.vilanova.cat/blog/joanoliva/

Petros Markaris será uno de los invitados a la Semana Negra de Gijón este año, pero antes, el próximo martes día 14 estará por Valencia, participando en los Martes negros que organiza Amnistia Internacional y el Café Librería (negrocriminal, por supuesto) Cosecha Roja. A las seis de la tarde en el Centre Octubre, y a partir de las ocho más o menos, en Cosecha Roja, Calle Sevilla 20. Naturalmente con traducción simultanea.

Nuestra recomendación de hoy son los dos últimos libros de dos de los ganadores de los Premios Edgar, que como los Oscar, tienen muchas categorías: Dennis Lehane, del que RBA Serie Negra acaba de publicar Vivir de noche, con la traducción fiable y confiable de Ramón de España, y Karin G. Slaughter, de la que Roca Editorial acaba de publicar Palabras Rotas, la última novela protagonizada por Sara Linton, traducida por Juan Castilla Plaza. Ambos han visitado Barcelona. He aquí la prueba fehaciente.

Saludos negrocriminales y buena lectura

Salutacions negrocriminals i bona lectura

goraintzi beltza-kriminalak eta irakurketa onak

Saúdos negrocriminais e boa lectura

La chica de la nariz rota

Alba editorial tiene una colección que le llaman Oscura, en la que recoge  libros que son la base para las novelas posteriores de Patricia Cornwell, Karin Slaughter, Kathy Reichs, Tess Gerritsen y tantos otras y otros que nos muestran forenses y asesinos en serie. Libros sobre crímenes reales, o sobre los profesionales que trabajan para resolverlos. Los muertos también hablan, El testimonio de las moscas o La granja de cadáveres son algunos de sus títulos. Libros de no ficción pero que se leen como una buena novela o la mejor de las pesadillas.

Cuando le preguntan a Frank Bender a qué se dedica él contesta.” Reconstruyo rostros de personas asesinadas para que puedan ser identificadas”.  El periodista Ted Botha ha escrito sobre él, y sus casos: La chica de la nariz torcida. Muerte y obsesión en la vida de un escultor forense”.

Un buen libro para entender mejor, para saber más, para después leer con otra mirada- No necesita ser un forense ni un especialista en criminología. Simplemente, un interesado lector.

Con el agua la cuello, de Petros Markaris, Premio Negra y Criminal del 2012, ya está en edición de bolsillo. También, Voces que sussurran, de John Connolly, que sí es de Parker.

 

Malvados, la última de John Connolly, publicada por Tusquets, y traducida por Juan Manuel Salmerón, no es de Charlie Parker, pero es de Connolly, y muy buena, según la opinión de Gastón nuestro primer lector de las novelas de Connnolly.

http://www.negraycriminal.com/index.php?view=ficha&idl=15842

Durante el mes de Mayo,  cuando nos compre cualquiera de las novelas de Connolly, la novedad o las anteriores, les acompañamos la venta con un CD: Into The Dark. A soundtracks to the novels of Jhon Connolly. Un regalo del autor y de la editorial a través nuestro.

Saludos negrocriminales y buena lectura

Salutacions negrocriminals i bona lectura

goraintzi beltza-kriminalak eta irakurketa onak

Saúdos negrocriminais e boa lectura

Un danés en la Barceloneta

Jussi Adler-Olsen entra la nómina de escritores extranjeros que eligen Barcelona para trabajar y residir en Barcelona

El autor rescata en ‘Expediente 64′ un negro episodio real de la historia de Dinamarca

Martes, 7 de mayo del 2013/ ANNA ABELLA / Barcelona

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Soleada mañana de finales de abril frente al mercado de la Barceloneta con un genuino danés. Cerca de la librería Negra y Criminal, comandada por el entusiasta Paco Camarasa, donde participará en breve en un club de lectura sobre ‘Expediente 64′ (Maeva), su nueva novela de la serie del Departamento Q. “No, en esta terraza no, es mejor el café de este otro bar (…) ¡Cómo! ¿No conoces la Baluard? ¡Pero si hacen el mejor pan de Barcelona! (…) Ese restaurante es buenísimo… y ahí las tapas son excelentes, se nota que viene todo directo del mar”. Así se maneja Jussi Adler-Olsen(Copenhague, 1950), como si llevara trajinando por estas calles media vida, cuando en realidad las pisó por primera vez hace un año, cuando participó en el festival BCNegra, con Camarasa de anfitrión. Tan “enamorado” quedó de la ciudad, donde se siente “como en casa”, que se ha comprado, y reformado totalmente, un piso en la Barceloneta, donde vivirá la mitad del año.

No es que no esté cómodo en su país, donde es el autor más vendido de novela negra y vive en una bonita ciudad cercana a la capital, pero los inviernos daneses le deprimen. “Huyo de la oscuridad, la humedad, el frío intenso. Aquí he encontrado lo que busco en una ciudad: buena gente, arquitectura, colores, una luz maravillosa, el olor de la fruta, de la sal, el mar, pero sobre todo, el sonido de los niños jugando al aire libre y los gritos de las mujeres de la Barceloneta. ¡Son las reinas del barrio!”.

 

 

EN CANARIAS SIGUEN INSISTIENDO

VII Jornadas de Novela Negra

Una mirada negrofemenina.

El Patronato de Cultura de Arona, a través de su Red de Bibliotecas, organiza la séptima edición de las jornadas sobre novela negra. En esta ocasión, se abordará la presencia de las mujeres en la novela negra desde los estereotipos de “femme fatale” hasta las contemporáneas protagonistas y desde los autores que construían personajes femeninos hasta las autoras que crean personajes protagonsitas masculinos.

Miercoles 15

  • 18:00 horas. Presentación de la      séptima edición de Nnegra de Arona.
  • 18:30 horas. “Malignas      suculencias”. Encuentro con Yanet Acosta, autora de El chef ha      muerto.

Jueves 16

  • 18:00 horas. Alexis Ravelo:      Ribas y Fallarás: Mujeres al Borde de un Ataque de Ira.
  • 19:00 horas. Susana Hernández      presenta Contra las cuerdas.

Viernes 17

  • 18:00 horas. Mesa Redonda:      “Algo más que fatal”. Con Alexis Ravelo, Javier Hernández,      Eduardo García Rojas, Mary Jungstedt, Susana Hernández y Yanet Acosta.

Lugar:
Centro Cultural de Los Cristianos

Teléfono:
010 (922 761 600 si llama desde fuera del municipio)

Organiza:
Patronato Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Arona

Fecha /    Hora

Lugar
Centro Cultural de Los Cristianos Los   Cristianos miércoles 15/05/2013   / viernes 17/05/2013

Lugar de celebración

GALVEZ . EL REGRESO

jorge| Regresa un ‘clásico’ moderno

Gálvez Desencandenado

El escritor Jorge M. Reverte. | Sergio Enriquez Nistal

  • Vuelve Julio Gálvez, el      periodista creado por Jorge M. Reverte
  • Gálvez es un Pepe Carvalho      menos politizado y oscuro

Marga Nelken | Madrid

‘Gálvez entre los leones’, del madrileño Jorge M. Reverte, uno de esos efectivos escritores que pasan de recontarnos la Guerra Civil Española en certeros ensayos de alto voltaje a tontear con el ‘thriller’ patrio de primera división con una facilidad pasmosa. Uno tipo listo, en realidad, este Reverte. Juntaletras sin complejos que sigue la estela de Vázquez Montalbán y algún que otro Jeckyll & Mr. Hyde de la palabra impresa. Eso sí, Reverte, al igual que San Manolo, nunca da gato por liebre sino una forma honesta y profunda de comprender lo negrocriminal como sano divertirmento y, a su vez, pimpampún sociológico válido para tomar el pulso a un país, España, que anda a estas alturas en fase terminal gracias a sus castas financiera y política. Qué cruz.

¡Corred a las librerías busca de un ejemplar como si no hubiera un mañana, chicos! Que no haya que repetiros obviedades. Esto sí que merece la pena. Dejémonos de suecas ñoñas y miremos un poco hacia lo nuestro. Lo publica, en otro de sus habituales aciertos, la peña de RBA en su famosa colección Serie Negra. Ahí queda eso. Gálvez. Julio Gálvez. El reportero dicharachero del ‘noir’ hispánico. Palabras mayores. Mentar a Gálvez en una sección dedicada a los mejores títulos de novela negra que aparecen en las librerías viene a ser algo parecido a ponerse a vociferar ‘Messi’ en un multitudinario congreso de madridistas. Y es que Gálvez, como la ciudad de Sevilla, tiene un color especial. Negro, por supuesto. Negro, negrísimo, pero teñido del luminoso humor que convierte su lectura en un festín poblado de medias sonrisas y buen rollo generalizado.

Gálvez. Recuerda una emocionada ese día en que se topó con Gálvez por primera vez, corrían los primeros ochenta y fue con ‘Demasiado para Gálvez’, y deja a Carlitos Alcántara a la altura de un desmemoriado niñato sin pasado ni vergüenza. Lo mío sí que es de ‘Cuéntame’. Allí estaba yo, jovencísima lectora, frente a las páginas de una saga que, en realidad, se salía de las normas tópicas que imponían las reglas del género.

Porque ‘Demasiado para Gálvez’ era una novela negra, sí. Claro que sí. Sin embargo, su desternillante humor a la inglesa, o el hecho de que su protagonista fuese un ‘plumilla’ y no el típico investigador ex polizonte, lo convertía en un rarísimo ejemplar llamado a convertirse, como así fue en cuestión de pocas entregas, en un clásico moderno. Eso sí, de aquel Gálvez, nuevo prehistórico setentero que escribía en una Olivetti y hacía copias con papel carbón, al de ahora, otro periodista parado más, han pasado algo más que 20 años.

Julio Gálvez no es Pepe Carvalho, aunque existan entre ambos, por su peculiaridad y su tremenda hondura, coincidencias que nos obligan a meterlos en un mismo saco. Julio Gálvez es un Pepe Carvalho menos politizado y oscuro. Estaría más cerca de Tintín si el ‘plumilla’ belga se hubiese aficionado a los copazos de Dyc tras una calenturienta Erasmus en nuestra egregia nación de naciones. Julio Gálvez viene a ser un Tintín descreído y encabronado que hoy por hoy forma parte de esa abultadísima nómina de desempleados que soporta con vergüenza torera nuestro pobre país.

Julio Gálvez somos, en realidad, todos nosotros, y por eso arrastra en cada página ese poso a personaje de TBEO venido a más que desde el espejo deformante del espejo del váter nos mira cada mañana cara a cara mientras soportamos la primera resaca del día. Leer las novelas de Gálvez es adentrarse en un festival de humor y de la crítica corrosiva. Así empieza, de hecho, ‘Gálvez entre los leones’ y nada mejor como muestra de lo que uno va a encontrarse a lo largo de su lectura que un arranque tan potente como éste:

-Tú, ¿cómo andas de antropología?

Con esa frase empezó todo. El tipo que me la lanzó rondaba los cuarenta e iba disfrazado de alto cargo de Turismo valenciano de cuando Francisco Camps presidía su comunidad. Zapatos mocasines con flecos y sin protección de calcetines para los pies, pantalones vaqueros con el borde deshilachado, camisa blanca, corbata de franjas amarillas y verdes, y una chaqueta azul cruzada con botones dorados que refulgían en la penumbra mañanera del local. Por supuesto, gafas oscuras de diseño con un logo de buen tamaño para dejar claro que le había costado un dineral. Llevaba el pelo oscuro engominado, y en sus muñecas bailaban un par de pulseritas de las que ayudó a poner de moda entre los ejecutivos de derechas José María Aznar.

Por no hablar de momentos como el que sigue en una descacharrante trama en la que, por el accidentado camino de Gálvez, se cruzan espías, mercenarios, negros albinos, ‘killers’, jeques árabes, figurantes ataviados de cavernícolas y un paisanaje de lo más peculiar que, en algunos momentos, parecen salidos de la mejor novela cómica de Eduardo Mendoza, otro de los nuestros:

Carmen volvió apenas un cuarto de hora después. Venía muy excitada. Se sirvió una buena dosis de cerveza y se sentó a mi mesa. Sin más preámbulo me puso al corriente de lo que sabía:

-Ha sido en nuestra casa. Han matado a un hombre. Un vecino vio restos de sangre en el suelo del descansillo y entró en la casa. Por lo visto aquello es una carnicería. El portero ha dicho que ha sido un tío cojo, pero no se ha fijado en nada más. Dice que era un hombre normal, como si hubiera hombres normales, y que era bajito. ¡Vaya un portero! No es la primera vez que pasa algo así en el edificio. Hace unos años mataron a una prostituta. ¡A ver si va a ser el mismo! Yo desde luego me mudo de esa casa.

Bendije la ciática provocada por el Ford y el viaje desde Asturias, que desviaba la atención hacia alguien que cojeaba. Esa descripción se convertía en el principal atributo del sospechoso. Por lo demás, yo encajaba, porque era un tipo normal y bajito. Con disimulo, arrastré los pies por el suelo para ver si dejaba rastros de sangre, pero me tranquilicé, mis zapatos no podían ser los que habían alertado al vecino, porque el suelo quedó inmaculado. Salvo que el portero me viera de nuevo, nadie podría relacionarme con el crimen. Lo único que tenía que hacer para preservar mi seguridad era no cojear en ninguna circunstancia y no volver al edificio a preguntar por Bigoret.

Pagué las dos primeras cervezas, porque Carmen me invitó a la última, y me marché con un caminar tranquilo, sin cojear en absoluto, en la dirección contraria a la del lugar de los hechos, que es otra buena frase de periodista de Sucesos y de juez de guardia.

Buena novela, en definitiva. ‘Gálvez entre los leones’ mantiene el nivel de una saga que, al contrario que otras muchas, ha ido llegando a nosotros con cuentagotas. Lo que es yo, y ya puestas a elegir, me quedo con ‘Demasiado para Gálvez’ y ‘Gálvez en Euskadi’ por lo que tienen de encuentro deslumbrante y primera relación con un personaje que no se olvida. Pero ahí queda el resto, ‘Gálvez y el cambio del cambio’, ‘Gálvez en la frontera’ o ‘Gudari Gálvez’, para que cada uno se lance a por Gálvez a su antojo y sin miedo a equivocarse. Lo dicho. El tipo tiene algo de gafe y arrastra las tres des del perfecto periodista (depresivo, divorciado y dipsómano), pero es de toda confianza. ¿A qué esperáis? ¡Corred a las librerías!

ALEXIS RAVELO, un galdosiano en la novela negra

De la publicacon virtaul Canarias Semanal.Org, la primera a la izquierda recogemos este artículo sobre Alexis Ravelo, que estará el sábado dia 4 de Mayo por la librería.

Alexis Ravelo, un galdosiano en la novela negra

Por Nicolás Guerra Aguiar – Canarias-semanal.org

Aunque no pertenecemos a la misma generación -escribe NICOLÁS GUERRA AGUIAR – la conexión con Alexis Ravelo es inmediata. Viste de cuarentón que sabe de literatura (¡vaya si sabe!) (…).

Aunque no pertenecemos a la misma generación -algún día coincidiremos, pues él viene lanzado- la conexión con Alexis Ravelo es inmediata. Viste de cuarentón que sabe de literatura (¡vaya si sabe!). Y en el género preciso de la novela negra (aunque él defiende que no es un género, sino un elemento vivo para entrar en todos los temas que ocupan al hombre) domina no ya las estructuras narrativas sino, además, la amplitud geográfica de la misma. En efecto: conoce tanto la novela de Vázquez Montalbán (aunque lo descubrió hace cuatro años) como la de Márkaris (Con el agua al cuello), y sabe de la extranjera del Norte de Europa, y mantiene que Malraux, Gide, Camus, y el mismo Cernuda, Luis, fueron conscientes de su oportunidad para analizar -y denunciar- los asuntos existenciales que ocupan al hombre

Y no se arredró -ni fantasmea o inventa, lo cual es de agradecer- cuando aproveché los diez segundo que -¡al fin!- necesitó para respirar y le comenté que La verdad sobre el caso Savolta  (1975, novela de Eduardo Mendoza y obligatoria cuando los estudios preuniversitarios respondían a su nombre)  puede ser novela negra en cuanto que no solo hay organizada trama argumental y técnica, muertos,  investigaciones, sino que, además, denuncia el caos social de aquella Cataluña que tanto enriqueció a la burguesía fabricando armas para los mejores postores, alemanes o aliados, en la I Guerra.

Porque este tipo de novela (insiste en la reivindicación de género mayor) es novela social, es decir, no solo hay una trama argumental con asesinato, asesino, alguien ajeno a la policía que investiga y descubre al malo, sino que aprovecha para entrar en lugares reales en los que se atenta contra la dignidad humana, contra las elementales condiciones que diferencian al hombre de los otros animales. Por eso Alexis Ravelo denuncia situaciones que deben corregirse, impropias de una sociedad civilizada, ajenas a aquello de que el ser humano es lo más importante. Y sus personajes aparentemente se pierden en digresiones, aunque no detienen el hilo argumental por el simple hecho de hablar sin propósito para dispersarse. Esa divagación -más bien se trata de fotografías de una realidad que no le gusta- puede a veces ser más importante que la propia trama de la investigación o de la acción.
Habla con seguridad y firmeza cuando explica por qué no puede abandonar la realidad circundante en sus novelas, qué le lleva a forzar al lector a que medite ante situaciones de injusticias sociales que están ahí, a la vista, y que incluso hasta habrán contribuido a formar a su protagonista: el hombre está solo, ya no tiene a Dios que le sirva como consuelo, ni queda esperanza de la otra vida que relaje la tensión emocional, no. El hombre, ya lo dijo Sartre, está condenado a la vida, el Infierno es el trato con los demás. Y cuando nombra al filósofo francés -va por su cuarto cigarrillo en esta caminata por la literatura, dos horas- uno tiene la sensación (más: la convicción) de que en él hay una gran parte de su concepción del mundo.
Entonces deja rodeos y tensa los músculos faciales, quizás reflejo natural de lo que está pasando por su mente: ¿es bueno que la novela, la suya, ofrezca la violencia como única salida a los problemas que el individuo vive? Esta tensión le afecta en cuanto que impacta en su sensibilidad. Porque Alexis me parece un hombre serio, comprometido, capaz de sentir como suyos los problemas que están a su alrededor. Y no solo los fotografía para imágenes quietas, inamovibles, perennes para siempre. Muy al contrario, él las anima, les da acción, las pone en movimiento porque son nuestra propia sociedad.  Y como conoce la descomposición social, su alter ego, su otro yo, su identificación novelesca es un jubilado jefe de máquinas que incluso hasta caminó por vías ajenas a la legalidad (por más que Alexis pretenda mantener la distancia que ya intentó Galdós). Su Monroy, el desentrañador de hechos delictivos, es un buscavidas ajeno a la policía, ni tan siquiera el típico detective privado de las novelas policiacas que siempre se adelanta a los profesionales de la investigación (en este casi monólogo raveliano descubro su obsesión por el buchito cafetil). Monroy, a veces, debe solucionar para que no le cuelguen el muerto a él. Pero a pesar de su vida con oscuridades y sombras en su relación con la ley, Monroy llega al final de la novela en el respeto a la legalidad vigente. (Lo apunté antes: Alexis frena su ímpetu y su coraje porque no cree que la violencia sea la solución, no puede enviar ese mensaje a sus lectores. Ni a  sí mismo.)
Y como sus personajes son gente de la calle, hablan como gente de la calle. Ahí le hice la observación de que su admirado Galdós fue criticado por construcciones sintácticas incorrectas, lenguaje a veces vulgar, inapropiado para una novela. Pero es que Galdós escribió también novela realista, y el realismo fotografía, no pone lenguaje culto en boca de un campesino. Este galdosiano <<oficioso>> (su maestro, Delibes) que es Alexis Ravelo lo tiene claro: es fiel a la realidad lingüística del hablante.  Y como sus hablantes son canarios dirán guagua, ustedes, machango, tolete… no por sobrenacionalismo sanaca, sino porque esas voces forman parte de su léxico, tan riguroso como autobús, vosotros, macaco, simplón…
Siento como verdad su afirmación de que Canarias tiene grandes autores en aquella variedad narrativa. Me confirma a Pepe Correa, Carlos Álvarez, Antonio Lozano, Javier Hernández y un grupo de pollillos que empuja con fuerza, a los que apoya y anima, como hizo González Déniz con él. Pero a pesar de que se trata del mismo género, la coincidencia entre ellos es puramente geográfica (aunque todos, claro, quieren contar historias, y en todos hay un bar. Por cierto: personajes de Pepe Correa son clientes; de Alexis, camareros). Bien es cierto: ya son un grupo que camina extrainsularmente, y eso es bueno.  Alexis, sin duda, lo tiene claro.

alexis